Competitividad

Existe una línea muy delgada que separa la competitividad sana de la que no lo es.

 Algunos dicen que la palabra es mala en sí misma en términos de educación infantil y abogan por acabar con ella. Yo no estoy de acuerdo.
 No saber perder y querer ganar siempre a toda costa, pasando por encima del otro, regocijándose incluso de la perdida de los demás, es claramente una actitud muy desagradable, que con toda  probabilidad llevará alguna vez a la sensación de fracaso y frustración (siempre no se puede ganar).
Pero querer ganar, como actitud general, es desde mi punto de vista, muy positivo. Nos hará poner “toda la carne en el asador” cada vez que emprendamos alguna actividad; convertirá en reto y oportunidad de mejora cualquier situación que se nos ponga por delante y querremos hacerlo lo mejor posible.
Y no nos engañemos… cuando dos amigos hacen una carrera, el “pique” por ganar les hace correr más, les motiva.