El atardecer de la vida

Como el resto de los mortales, no sé cuándo llegará el atardecer, ni siquiera si llegará. Pero sé que me gustaría que lo hiciera con la sensación de haber hecho bien los “deberes”.

atardecerTambién sé que con lo nerviosa que yo soy (como buena carrasquito) me gustaría que el ritmo de vida cambiara, fuera más pausado, más lento…os lo voy a explicar con dos ejemplos.

Cuando utilizamos una cámara fotográfica de alta resolución, de las buenas como digo yo, podemos ver con mayor nitidez cualquier imagen, eso hace que nos podamos detener algo más en su contemplación. Así quiero observar yo el Mundo cuando sea “mayor” y en ello estoy ahora para aprender a hacerlo poco a poco, todo se aprende mejor así.

Cuando observamos a alguien experto en vinos saborear una buena copa, nos da la sensación de que bebe más despacio, algo “raro” hace en su boca, detiene por un segundo el vino en su paladar hasta conseguir apreciar los matices y detalles que lo diferencian de los demás, que lo hacen especial.

Pues eso es lo que yo quiero hacer, seguir caminando a un paso más lento, sin prisas, aceptando con serenidad que el ciclo se está completando, que lo vivido ha merecido y mucho la pena, que no sólo “no ha estado mal”, sino que de hecho ha estado “increíblemente bien”, llena de gratitud por el regalo de mi Vida…

Felicidades papá y buenas “tardes”.