El ejercicio nocturno

Es imposible mantener una relación en el tiempo sin perdonarse y quererse, con actos concretos cada día. Cada mañana, al despertar, comienza una nueva oportunidad de hacer bien las cosas. Pero empezaremos con mal pie si arrastramos los problemas de días anteriores. El rencor y el reproche son enemigos fieros del cariño y hacen que la convivencia sea durísima.

Cuando una pequeña gota consigue colmar un vaso, es porque el vaso estaba muy lleno y no porque la gota fuera tan importante. Empezar de cero, partiendo de la base sólida del amor real que se tienen dos personas que deciden pasar su vida juntas, es sencillo, si no permitimos que los agobios y las malas palabras, las equivocaciones (que todos cometemos) se acumulen y pesen hasta no poder más.

En terapia de pareja siempre recomiendo “El Ejercicio Nocturno”, un punto de encuentro, reconciliación y expresión clara (con palabras o hechos) de cariño verdadero. Acabar cada día teniendo unos minutos de dedicación al otro, justo antes de dormir, cuando todo está en su “sitio” (niños acostados, trabajo aparcado hasta mañana…), tener unas palabrillas cariñosas, un simple “buenas noches”, recordar lo que se quiere al otro y como cuando éramos pequeños y nos obligaban nuestros padres, hacer las “paces” cuando haga falta…suficiente para terminar agradecidos y felices por poder compartir la Vida con la persona escogida.