La Jacaranda (ventajas e inconvenientes)

Las calles no pueden estar más bonitas, justo ahora que ha florecido uno de mis árboles preferidos, la jacaranda. Su olor, su color tan especial… el cielo se ilumina. Estamos acostumbrados a mirar hacia abajo para ver flores de colores, pero este nos pide mirar hacia arriba ¡Parece un árbol de cuento!jacaranda

Volvió a ocurrir este año: de pronto un día las veo, me maravillo, me entretengo con la visión, las disfruto, incluso las agradezco…

… Y mi alegría sin embargo duró poco. Días más tarde tuve que aparcar mi cochecito, recién salido del túnel de lavado, debajo de mi preciado árbol. A la mañana siguiente, cientos de florecillas pegajosas a más no poder se habían apoderado de los cristales y del techo. Cuando quise quitarlas fue aún peor. Tuve que pasar por lavado a presión para lograr ver por el cristal. Pensé: ¡Ya no me gustas tanto arbolito! Desde entonces, y mientras veo con una mezcla de pena y alegría que sus ramas empiezan a despoblarse, le encuentro pegas por todas partes. Las flores caídas, la sustancia viscosa que sueltan, lo que manchan las toallas que traen mis niños de la piscina… mejor no digo lo que pienso en esos momentos.

Todo esto me hizo reflexionar sobre las famosas listas de pros y contras. Seguro que alguna vez has hecho alguna. Se trata de coger lápiz y papel, y valorar cualquier situación o decisión analizando lo que trae de bueno y de malo consigo.

Quisiera hacer una aclaración para que el ejercicio merezca la pena: no soy muy amiga de mezclar las matemáticas con los asuntos de la vida; no me parece muy bonito eso de sacar listas a la hora de hacer balances, y por supuesto diría con rotundidad que no se trata de ver cuál de las dos listas es más larga, ni siquiera cuál pesa objetivamente más.

Pienso que se trata más bien de compensar. A veces, una sola cosa buena hará que merezca la pena todo lo malo. Otras, algo malo será tan horrible que echará por tierra los aspectos positivos, por muchos que estos sean. Por tanto, te animo a profundizar en tus quejas. No seas rápido en tus juicios; recuerda que puede que una emoción pasajera esté llevándose al traste algo que realmente valoras; y tómate tu tiempo. Lo verás todo más claro. Busca la raíz, el núcleo, lo verdaderamente importante que define aquello que estés analizando. Hasta los valientes, para ser valientes y no locos, tienen que encontrar aquello que les compensa para aventurarse en el miedo y superarlo.

En fin, que por muy petardas que sean las hojas al caer, sigo queriendo ver cada año las jacarandas en flor ¡Me compensa! Son preciosas, lo son. Y aunque pronto las calles, los coches y hasta las toallas estarán más limpias, echaré de menos su presencia y aguardaré con ilusión volver a disfrutarlas. Esta vez, eso sí, intentaré no ser tan quejica.