Rectificar es de sabios

Siempre me ha dado mucha pena escuchar a algunas personas decir que “no se arrepienten de nada de lo que han hecho en su vida”.

Supongo que lo hacen en un intento de dar por sentado que todo ha sido para bien incluso aquello que pueden considerar equivocado o fracasado. Aunque la intención no es mala, me parece que utilizar esa frase de muletilla o como lema de aprendizaje en la vida es muy triste, pues ¿cuántas veces hemos metido la pata? Yo, más de mil. Pero además, muchas veces, hemos herido a los demás y claramente hemos sentido la necesidad de pedir perdón.
Y ¡¡qué sano es pedir perdón!! Nos permite rehacer las relaciones, retroceder un paso y volver a intentar hacer las cosas bien, expresar cada uno a su modo un “ojalá no te hubiera hecho esto”. Arrepentirse de algo no es malo, significa haber tomado conciencia de las consecuencias que ha tenido nuestro comportamiento. En cualquier caso, hacer balance, observando aciertos y equivocaciones, mejorará el conocimiento que tenemos de nosotros mismos y si estamos dispuestos a rectificar, nos acercará a los demás.