Volver a empezar

La vida en general pasa, transcurre con cierto automatismo, necesario por otro lado, pero de manera semiinconsciente: nos levantamos,  aseamos, nos ponemos a trabajar en el quehacer correspondiente,  comemos, intercambiamos impresiones, descansamos y así llega otro día más.

Cuando creías que ya habías encontrado “tu manera de vivir” y tenías la sensación de control y estabilidad, de repente ocurre algo fortuito, totalmente inesperado: puede tratarse de un suceso de cualquier índole, muy importante, traumático o dichoso, o simplemente una pequeña señal, una especie de relámpago que te interpela y… ¡boom!: todos tus planes patas arriba, volteretas de campana, vértigos, y la necesidad de poner el contador a cero.

Son como golpes de atención, a veces batacazos en toda regla, que nos recuerdan que las seguridades de este mundo son muy pasfrase-la-historia-es-un-incesante-volver-a-empezar-tucidides-140911ajeras y, por ende, inseguras. Para entonces: tómate el tiempo necesario y, en cuanto puedas, relativiza, desdramatiza y comienza a construir.

Realmente no deberíamos esperar a que ocurran acontecimientos importantes para reaccionar: es constante la necesidad de adaptación y “readaptación”.  Algunos intentan ser los autores absolutos de su propia existencia; yo me conformo con ser la protagonista porque, una cosa es querer llevar las riendas, y otra obviar que el caballo a veces se desboca.

Aprovecha cada bache, como punto de inflexión, como un constante resurgir. ¡Venga, otra vez! Sé que cansa, a veces mucho, pero te hace más fuerte, más valiente, más capaz. Cuanto más flexibles, más felices.

Hoy, ya lo ves, vuelvo a “Stand by me” y pienso en tantos momentos en los que la Vida me ha hecho volver a empezar; pero sobre todo pienso en los de muchas personas que quiero. En especial por ser hoy 10 de Mayo, pienso en Luis y en su familia. Rezo mucho por ellos.