Yo y mi monstruo

Dejadme que siga con la historia de Caperucita. La niña, poco después de lo sucedido, quiso ir de nuevo a ver a su abuelita. Tenía dos opciones, sentirse tan asustada, que la mera idea de poder encontrarse nuevamente con un lobo, la dejara en casa, renunciando así a ver a su adorada abuela, o asegurarse de que esta vez, si se lo encuentra, estará preparada para mandarlo a paseo. En fin, ¡hay muchas maneras de vencer a un “lobo”!

monstruos-sa-peliculaLa huida o el bloqueo, solo sirve para agrandar el problema, así sucede con la ansiedad, si pudiéramos ponerle una imagen, por ejemplo, la de un monstruo peludo, al no querer hacerle frente, éste irá adquiriendo cada vez mayor tamaño, hasta que nosotros resultemos ridículos a su lado, de manera que nos convencemos de la imposibilidad de vencer.

Si en lugar de no querer mirarlo a la cara, le hacemos poco a poco frente, llenándonos de recursos para lograr decirle bien alto que ha perdido su poder, que nosotros somos mucho más fuertes, conseguiremos que mengüe hasta hacerse pequeñito, tanto que ya no parecerá un terrible monstruo sino más bien un gracioso muñequito, al que podemos guardar en el bolsillo.
Vivir con un “monstruo” de bolsillo es relativamente fácil, además quien sabe si no puedes acabar siendo amigo de tu monstruo!!!